El oro amarillo, el blanco y el rosa pueden tener la misma pureza; el color lo da la aleación. Una pieza bicolor o tricolor une secciones de distintos tonos o aplica baños de color en ciertas zonas. Antes de comprarla, pregunte cuál de las dos cosas es, porque cambia el mantenimiento.
Durante años la joyería se eligió por bandos: oro amarillo o blanco. Hoy es habitual mezclar tonos, ya sea en una misma pieza o entre varias. Para hacerlo con criterio conviene entender de dónde sale cada color, cómo se construye una pieza de varios tonos y qué cuidados pide con el tiempo.
De dónde sale el color del oro
El oro de 18 quilates contiene 750 milésimas de oro, sea amarillo, blanco o rosa. Lo que cambia es el 25 % restante, la aleación:
- Oro amarillo: la aleación combina metales que respetan el tono natural del oro, como la plata y el cobre en proporciones equilibradas.
- Oro rosa: lleva una mayor proporción de cobre, que le da el tono rosado.
- Oro blanco: usa metales blanqueadores en la aleación y suele llevar un baño de rodio que le da su brillo blanco final.
Por eso no es correcto decir que un tono es «más puro» que otro: en 18K, los tres tienen la misma proporción de oro.
Cómo se construye una pieza de varios tonos
Hay dos maneras principales de lograr una pieza bicolor o tricolor. La primera es unir secciones sólidas de distintas aleaciones, por ejemplo eslabones alternados o aros entrelazados, cada uno de un tono. El color atraviesa todo el metal y no se pierde con el uso. La segunda es aplicar un baño de color, como el rodio, en ciertas zonas de una pieza de un solo tono. Visualmente puede ser muy parecido, pero el baño se desgasta con el roce y requiere renovarse.
Ninguna de las dos es un engaño si se explica con claridad. Lo importante es saber cuál está comprando, porque de eso depende cómo envejecerá la pieza.
Mantenimiento de cada tono
El oro amarillo y el rosa macizos conservan su color con una limpieza suave y regular. El oro blanco con baño de rodio, con los años, puede dejar ver un tono ligeramente cálido en las zonas de más roce; es normal y se corrige renovando el baño en una joyería. En piezas con zonas rodinadas, ese desgaste se nota sobre todo en los bordes y en la parte interna de los anillos.
Evite limpiar las piezas con productos abrasivos, que aceleran el desgaste de cualquier baño, y guarde los tonos por separado para que no se rayen entre sí.
Mezclar tonos sin tener una pieza bicolor
No necesita una pieza de varios tonos para mezclar colores. Puede hacerlo con piezas de un solo tono, siempre que la mezcla se vea intencional:
- Reparta los tonos: si lleva tres anillos, use al menos dos tonos en más de una pieza, para que no quede uno aislado.
- Mantenga un hilo conductor, como la misma forma o el mismo grosor, cuando los tonos cambian.
- Use la pieza de mayor tamaño en el tono que más usa, y deje el otro para piezas de acento.
Si su colección mezcla oro amarillo y blanco, un anillo de compromiso en un tono y una argolla en otro también pueden convivir con naturalidad.
Qué preguntar antes de comprar
Pregunte si los tonos son secciones sólidas o baños, cuál es el quilataje de cada parte, si alguna zona requerirá renovación de baño y cuánto pesa la pieza. Con esas respuestas sabrá qué está comprando y cómo cuidarlo.
Pida también fotos de la pieza con luz natural. Las fotografías de estudio, con luz controlada o con retoque, pueden exagerar o suavizar el contraste entre tonos. Con luz de día verá cómo se comporta realmente el amarillo junto al blanco o al rosa, que es como lo verá usted en la calle.
Por último, piense en el largo plazo. Una pieza de tonos muy contrastados llama la atención y se convierte en protagonista; una de transiciones suaves se integra mejor con el resto de su joyería y con la ropa de todos los días. Ninguna opción es mejor que la otra: depende de si busca una pieza para destacar o una que pueda llevar sin pensarlo cada mañana.
Cómo lo resolvemos en Eternal Maison
Hoy el catálogo de la Maison no incluye piezas bicolor ni tricolor como colección. En piezas a la medida, como anillos de compromiso y argollas, el tono de oro se define en la consulta: el asesor le explica qué tonos son viables para el diseño, si alguno lleva baño de rodio y cuál sería el total antes de cualquier pago. Todas las piezas son de oro de 18 quilates (ley 750).
Preguntas frecuentes
¿El oro blanco 18K tiene la misma pureza que el amarillo?
Sí. Ambos contienen 750 milésimas de oro; cambia la aleación que acompaña al oro.
¿Hay que renovar el rodio del oro blanco?
Con el uso, el baño de rodio se desgasta en las zonas de roce. Renovarlo en una joyería devuelve el tono blanco.
¿Puedo mezclar oro amarillo y blanco en un mismo look?
Sí. Funciona mejor si reparte ambos tonos en varias piezas y mantiene algo en común, como la forma o el grosor.






