
Una de las preguntas más frecuentes al elegir una pieza es sobre el color del oro. Amarillo, blanco o rosa no son distintos niveles de calidad —los tres pueden ser oro 18K— sino resultado de distintas aleaciones que se mezclan con el oro puro para darle color, resistencia y características específicas.
Qué determina el color
El oro puro es demasiado blando para joyería de uso diario, así que siempre se combina con otros metales. La proporción y el tipo de esos metales determinan el tono final:
- Oro amarillo: aleado principalmente con plata y cobre, mantiene el tono más cercano al oro puro.
- Oro blanco: aleado con metales como paladio o níquel, y generalmente recubierto con rodio para lograr su brillo plateado.
- Oro rosa: tiene una proporción mayor de cobre, lo que le da su característico tono rosado o “rose gold”.
Los tres tonos parten de la misma pureza de oro 18K. La diferencia está exclusivamente en la aleación, no en la cantidad de oro real.
Cómo elegir según tu piel
El oro amarillo suele favorecer tonos de piel cálidos, el oro blanco combina bien con tonos fríos, y el oro rosa es el más versátil entre distintos subtonos. Pero al final es una elección estética personal, no una regla fija.

Un detalle a tener en cuenta
El recubrimiento de rodio en el oro blanco puede desgastarse con los años de uso, dejando ver un tono ligeramente amarillento por debajo. Esto no significa que la pieza sea de menor calidad: es normal en el oro blanco y se puede restaurar con un nuevo baño de rodio cuando sea necesario.
Nuestros productos son oro 18K, no vendemos laminado, ni fantasía.