
El rubí es una de las gemas de color más buscadas, pero también una de las que tiene mayor variación de precio entre una piedra y otra del mismo tamaño. Esa diferencia no es arbitraria: responde a factores concretos que vale la pena entender antes de comprar una pieza con esta gema.
El color es el factor más importante
No todos los rubíes son del mismo rojo. El tono más valorado tiende hacia un rojo intenso con un ligero matiz, ni demasiado rosado ni demasiado oscuro. Rubíes con tonos apagados o con matices marrones suelen tener un valor considerablemente menor, aunque el tamaño de la piedra sea idéntico.
Dos rubíes del mismo tamaño pueden tener precios muy distintos si uno tiene mejor saturación de color que el otro.
Otros factores que influyen
- Claridad: los rubíes casi siempre tienen inclusiones naturales; piedras más limpias son más raras y valiosas.
- Origen: ciertas regiones son históricamente reconocidas por producir rubíes de mejor calidad.
- Tratamiento: muchos rubíes comerciales son tratados térmicamente para mejorar su color, lo cual afecta el precio.

Qué pedir al comprar
Para una compra informada, conviene preguntar directamente si la piedra fue tratada y solicitar un certificado de un laboratorio gemológico independiente cuando el valor de la pieza lo justifique. No es una garantía absoluta, pero reduce considerablemente la incertidumbre sobre lo que realmente estás comprando.
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